Existen acuerdos de gobernanza claramente definidos, legítimos, equitativos y funcionales, en los que los intereses de la sociedad civil, los titulares de derechos y las partes interesadas están representados y atendidos equitativamente, incluidos los relativos al establecimiento o la designación del sitio.
El sitio está legalmente establecido de conformidad con los acuerdos internacionales pertinentes y la legislación nacional y regional aplicable y su condición jurídica está claramente definida y no está sujeta a controversias legales o sociales en curso. Las consideraciones de legitimidad ayudarán a determinar el interrogante de cómo las voces de diferentes actores con diferentes niveles de poder, por ejemplo desde los distintos géneros, son tomados en cuenta en la toma de decisiones.
Los arreglos de gobernanza y los procesos de toma de decisiones son transparentes y se comunican adecuadamente, siendo claras las responsabilidades de ejecución, incluido un proceso de fácil acceso para identificar, recibir y resolver reclamos, controversias o quejas.
La gobernanza y la adopción de decisiones están abiertas al escrutinio de todos los interesados, y la información se presenta en formatos adecuados y el razonamiento que subyace a las decisiones es evidente. Existe un proceso apropiado y accesible para identificar, oír y resolver quejas, controversias o reclamos relacionados con la gobernanza o la administración del sitio.
La planificación y gestión se basan en el mejor conocimiento disponible del contexto social y ecológico
del sitio, aplicando un marco de gestión adaptativo que
anticipa, aprende y responde al cambio en la toma de
decisiones.
Los acuerdos de gobernanza deben crear un entorno que permita la capacidad de adaptación para responder a los acontecimientos, los conocimientos, la vigilancia y el aprendizaje. La gobernanza adaptativa debería permitir la adopción de medidas a pesar de la incertidumbre sobre los futuros cambios ambientales y debería apoyar el aprendizaje iterativo dentro de la planificación y gestión de los sitios para fomentar una cultura de experimentación y de asunción de riesgos. La gobernanza determina si la evaluación y el aprendizaje de los programas de vigilancia de los sitios se integran en las actividades de planificación y gestión en curso y de qué manera. Una base sólida de gobernanza adaptativa debería garantizar que un sitio sea capaz de vigilar, medir y demostrar que la conservación de la naturaleza, las metas y objetivos sociales se están alcanzando frente a circunstancias cambiantes.
La gobernanza adaptativa inculca una cultura de aprendizaje en todos los aspectos de la gestión de los sitios y recurre a múltiples tipos de conocimientos (científicos, experimentales, locales y tradicionales) cuando es pertinente. Los ecosistemas y los sistemas sociales cambian con el tiempo; una cultura de aprendizaje permitirá que la gestión se adapte a las circunstancias cambiantes.
La gestión adaptativa es posible gracias a la vitalidad de la gobernanza, que consiste en tomar decisiones de manera oportuna, bien conectada, adaptable, sabia, creativa y habilitante.
Se identifican y comprenden los principales valores del sitio para la conservación de la naturaleza con sus respectivos servicios ecosistémicos y valores culturales.
Un sitio exitoso de la Lista Verde siempre debe identificar los principales valores para la conservación de la naturaleza y, según la categoría de gestión y el contexto del área protegida, los respectivos valores culturales y servicios ecosistémicos. Hablar de la naturaleza es referirse a la biodiversidad a nivel genético, de especies y de ecosistemas. A menudo también es referirse a la geodiversidad, el relieve del terreno y otros valores naturales más amplios. Los objetivos y metas de la gestión del sitio se identifican de acuerdo con la correspondiente categoría de gestión de la UICN. En este Estándar, los valores ‘principales’ se definen como la naturaleza y los servicios ecosistémicos asociados y los valores culturales que el sitio busca conservar, mantener o mejorar.
VALORES NATURALES
Los principales valores naturales incluyen:
VALORES DE LOS SERVICIOS ECOSISTÉMICOS
Los servicios ecosistémicos constituyen aquellos beneficios que obtiene el ser humano de los ecosistemas. Se pueden clasificar en:
El valor de los servicios ecosistémicos se puede documentar utilizando la Herramienta de Evaluación de los Beneficios de Áreas Protegidas u otros instrumentos similares.
Los servicios ecosistémicos forman un subconjunto del universo de procesos ecológicos mucho más amplio. Colectivamente, los seres humanos formamos parte del ecosistema global que abarca todas las especies y procesos que sostienen la vida humana. En consecuencia, en términos prácticos, la evaluación de los servicios ecosistémicos es un subconjunto reducido de los beneficios ecológicos más amplios, entre los cuales se incluyen el oxígeno, los ciclos planetarios de agua y carbono, etc. Sin embargo, a menudo resulta útil considerar una serie de beneficios directos que los sitios brindan a las personas y comunidades locales.
Los servicios de abastecimiento incluyen productos obtenidos de los ecosistemas, como son los recursos genéticos, alimenticios, fibras y agua dulce. Entre tales servicios se pueden mencionar las plantas medicinales, leña o materiales de construcción para fines locales, dependiendo de la categoría del área protegida.
Los servicios de regulación son beneficios obtenidos de la regulación de los procesos ecosistémicos, como la regulación climática, la prevención de inundaciones, etc.
Los servicios de apoyo son los necesarios para mantener otros servicios ecosistémicos, entre ellos la producción de biomasa y de oxígeno atmosférico, la formación y retención de suelos, el ciclo de nutrientes y el ciclo del agua. Están bien documentados los beneficios de los sitios para la salud de las comunidades circundantes y de los visitantes, por lo que también deben considerarse en este punto.
VALORES CULTURALES
Los valores culturales son aquellos beneficios no materiales que obtienen las personas de los ecosistemas a través del enriquecimiento espiritual, el desarrollo cognitivo, la reflexión y la experiencia estética. Incluyen la identidad cultural, el sentido de significado cultural, los sistemas de conocimiento, las relaciones sociales y los valores estéticos.
En la Carta de Burra se describen los valores culturales como tangibles e intangibles, poseedores de significado estético, histórico, científico o social para las generaciones
pasadas, presentes o futuras, los cuales abarcan
Cada sitio puede tener valores culturales distintivos, los cuales deben documentarse en el proceso de aplicación de este Criterio.
El diseño del sitio dentro de su contexto paisajístico
terrestre/marino apoya el mantenimiento a largo plazo
de los principales valores del sitio.
El diseño del sitio dentro de su contexto paisajístico terrestre/marino (es decir, el tamaño, la viabilidad, la conectividad y el contexto del paisaje) debe alcanzar para mantener los principales valores naturales identificados en el Criterio 2.1.
Si el mantenimiento de los principales valores del sitio propuesto para la Lista Verde depende de la conectividad con otros sitios o hábitats, estos también deben manejarse adecuadamente para mantener sus principales valores naturales y culturales. El sitio debe administrarse de tal modo que se integre dentro del paisaje terrestre y/o marino más amplio. Esto puede lograrse, por ejemplo, mediante la participación efectiva en una estrategia de conservación o un plan de uso de la tierra de escala nacional o regional, a través del manejo de amenazas, en colaboración con las comunidades y grupos de usuarios circundantes, o mediante la cooperación y los acuerdos internacionales, donde corresponda. Además, el sitio puede aportar a un sistema de áreas protegidas ecológicamente representativo y bien interconectado. En aquellos casos donde la conservación de los principales valores del sitio dependa de acciones o condiciones externas a su control, se deberá explicar cómo se lograrán o mantendrán esas acciones o condiciones.
En los casos en que la conservación de los principales valores del sitio dependa de acciones o condiciones fuera de su propio control de gestión, será necesario explicar la forma en que dichas acciones o condiciones se lograrán o mantendrán. En los casos donde uno de los principales valores del sitio sea la población de una especie, el sitio debe contener hábitats de suficiente calidad y tamaño, o estar conectado a otros sitios adecuados para la conservación de la especie a largo plazo.
La administración debe considerar las implicaciones a largo plazo del cambio climático y otros factores de cambio global en los principales valores del sitio identificados en el Criterio 2.1 y diseñar estrategias que orienten el manejo de esos valores dentro del contexto de cambio futuro.
Las amenazas y los desafíos que enfrentan los principales
valores del sitio han sido descritos y entendidos en suficiente detalle como para posibilitar una planificación y
gestión eficaces para abordarlos.
La identificación de amenazas debe incluir el conjunto de amenazas actuales y eventuales relevantes que afecten los valores naturales del sitio y sus respectivos valores culturales y socioeconómicos. El análisis de las amenazas debe incluir un examen de actividades incompatibles con su categorización como sitio protegido.
Threats should be identified in collaboration with stakeholders and experts, and should be understood in detail and accuracy relevant to management. Threats could be identified using IUCN-Conservation Measure Partnership (CMP) Threat Classification Scheme<sup>19</sup>. Main categories of threats from the threat taxonomy are described below. As some threats will be specific to each jurisdiction, site type andsite setting and context, any threats not featured the IUCN-CMP threat taxonomy can be identified in the ‘other’ field. Threats may include:
Cabe destacar que este requisito no excluye la continuación de actividades que sean compatibles con la categorización de la UICN del área protegida y con sus objetivos centrales. Tales actividades pueden incluir caza, recolección, usos recreativos u otras actividades a niveles sostenibles.
Téngase en cuenta que la identificación de amenazas y desafíos en este Criterio debe establecer los cimientos para que la administración pueda responder ante las amenazas identificadas en el Criterio 3.4. De modo similar, las respuestas de la administración a las amenazas y desafíos identificados en el Criterio 3.4 deberían vincularse con las identificadas en el presente Criterio.
El contexto socioeconómico del sitio, incluidos los impactos sociales y económicos, tanto positivos como negativos, causados por la forma en que se maneja dicho contexto, se comprende y se ve reflejado en los objetivos y metas de gestión.
El establecimiento y manejo de un área protegida puede tener impactos positivos y/o negativos en los titulares de derechos, las partes interesadas y la comunidad local, dependiendo de la realidad socioeconómica predominante. Con el tiempo, el tipo de impacto también puede cambiar, conforme se resuelven unos conflictos, surgen otros o se mejora la gobernanza. El contexto social y económico actual del sitio debe estar suficientemente bien documentado y entendido como para ser considerado en la planificación y gestión en curso, y así optimizar los impactos positivos y minimizar los negativos siempre que sea posible.
Esto incluye una comprensión de la realidad demográfica de la región, los usos anteriores del sitio y el impacto que la categoría del área protegida puede tener en:
El sitio cuenta con una estrategia a largo plazo en la
que se aclaran los objetivos y metas generales de gestión
(incluida explícitamente la conservación de los principales
valores del área y el logro de sus objetivos y metas sociales y económicos). Esto se ve reflejado en un
plan de gestión actualizado o su equivalente funcional, el
cual:
BRINDAR INSTRUCCIONES DE GESTIÓN CLARAS Y APROPIADAS
En un plan de gestión o documento de función equivalente, se describen los objetivos y metas del trabajo y se explica cómo alcanzarlos.
Los sitios de la Lista Verde deben demostrar que se gestionan con visión clara, basada en el conocimiento de los valores naturales y sus respectivos servicios ecosistémicos y valores culturales, así como otros objetivos y metas sociales, culturales y económicas apropiadas. Un enfoque sería el de asegurar que se traten los objetivos y metas dentro del plan de gestión (o su equivalente) y los respectivos planes operativos, respaldados por evidencias que demuestren que el plan se ejecuta como corresponde. En los planes se debe demostrar que las actividades de manejo apuntan a los objetivos y metas a corto plazo y que se han considerado las amenazas a más largo plazo, tales como las proyecciones del cambio climático para la región. No obstante, también serían aceptables otros enfoques aparte de los planes formales, siempre que logren los mismos propósitos.
The implications of climate change on the natural and/or cultural values of the site should be considered and documented, particularly in relation to the management goals and objectives for these values<sup>21</sup> (see reference for insight into climate change impacts on common site values). The IUCN Best Practice Guidelines Series No.24 on Adapting to Climate Change – Guidance for protected area managers and planners<sup>22</sup> identify the following best practices for setting conservation goals and objectives in the context of climate change:
Climate-ready goals and objectives will provide a solid foundation for all elements of site planning, governance and management into the future. This will require that trends and changes in conditions are monitored over time, requiring management and governance to communicate with key constituents about the implications of these changes on site values and to integrate information into adaptive governance, management and planning<sup>20</sup>.
DEMOSTRAR CAPACIDAD ADECUADA PARA EL MANEJO EFECTIVO
Este Criterio reconoce que los sitios pueden tener éxito incluso cuando sus recursos, tanto financieros como de otra índole, son limitados (en este contexto, las capacidades también se consideran recursos). Se reconoce que los sitios siempre se beneficiarán de fondos y capacidades adicionales, por lo que estos por sí mismos no deberían limitar sus posibilidades de acceder a la Lista Verde. Sin embargo, los sitios con buenos sistemas financieros y de recursos humanos tendrán muchas más posibilidades de ser administrados de manera efectiva y lograr el éxito en la conservación. Las acciones de gestión aquí abarcan la planificación, la implementación, la participación de las partes interesadas, la comunicación, la infraestructura, la investigación, los programas de voluntariado, el seguimiento y la evaluación.
La evaluación de este Criterio podría abordar asuntos como los que se mencionan a continuación:
El sitio puede demostrar claramente que los atributos y procesos ecológicos se están manejando para mantener los principales valores naturales del sitio con sus respectivos servicios ecosistémicos y valores culturales.
La gestión incluye planes y acciones orientadas a mantener los procesos ecosistémicos o a simular regímenes de amenazas naturales donde sea necesario. Esto podría incluir, por ejemplo, el manejo de incendios, mantenimiento de la sedimentación o de los flujos larvarios en los sistemas marinos, preservación de regímenes hidrológicos, conservación de hábitats para especies nativas, restauración ecológica donde sea necesario, manejo de especies nativas, aseguramiento de conexiones ecológicas vitales dentro del sitio y con los hábitats adyacentes y cualquier otro manejo necesario para precautelar los valores de conservación del sitio.
La gestión eficaz de las condiciones ecológicas se mejorará mediante el uso de un enfoque de gestión basado en el ecosistema. Según lo definido por la Convención sobre la Diversidad Biológica, el enfoque ecosistémico constituye una estrategia para el manejo integral de la tierra, el agua y los recursos vivos, la cual promueve la conservación y el uso sostenible y equitativo. Se basa en la aplicación de metodologías científicas apropiadas, enfocadas en niveles de organización biológica que abarcan las estructuras esenciales, procesos, funciones e interacciones entre organismos y con su entorno. Reconoce que los seres humanos, con su diversidad cultural, constituyen un elemento integral de muchos ecosistemas.
Este Criterio no considera directamente el manejo de amenazas, lo cual se trata en el Criterio 3.4 (por ejemplo, manejo de especies exóticas invasoras).
La administración puede demostrar claramente que:
Este Criterio se refiere a la gestión para mejorar los beneficios sociales y económicos de un sitio de manera consistente con los objetivos del mismo y su categoría de gestión, sin afectar ni entrar en conflicto con los principales valores del sitio.
Los beneficios sociales y económicos pueden incluir mayor acceso, estímulos económicos para las comunidades locales y oportunidades de recreación, turismo, empleo, educación e investigación científica. El tipo y la magnitud de los beneficios de un sitio dado variarán ampliamente, dependiendo de las actividades permitidas, su relativo aislamiento y los recursos disponibles. También se debe considerar el papel del sitio en educar, sensibilizar, difundir e inculcar el valor de la naturaleza en la población, los visitantes locales y los programas de apoyo.
Las evidencias que apoyan el desempeño en este Criterio podrían incluir la manera como el contexto socioeconómico del sitio es considerado y abordado en el plan de gestión (o su equivalente) y el respectivo plan operativo donde se evidencia que estos aspectos del plan se están implementando como se describe. Sin embargo, se aceptarán otros enfoques que logren el mismo propósito, tales como la documentación de políticas, procesos y actividades de gestión relacionados con este Criterio.
Se está respondiendo activa y eficazmente a las amenazas, de modo que su impacto no comprometa el mantenimiento de los principales valores del sitio o el logro de las metas y objetivos del área.
La intención de este Criterio es que la administración responda a las amenazas existentes y eventuales, cuya importancia puede crecer con el tiempo
Las amenazas se habrán identificado en el Criterio 2.3, en el cual la administración debe demostrar que existen programas para contener o reducir los impactos de estas amenazas en los principales valores del sitio, de modo que los objetivos y metas de la gestión puedan lograrse. Entre las evidencias se puede incluir datos relativos al alcance y la gravedad de las amenazas, así como su reducción a lo largo del tiempo.
Las leyes, reglamentos y restricciones correspondientes se aplican de manera justa y eficaz en todos los aspectos
de la gestión y operaciones del área protegida y conservada.
A fin de evitar impactos indeseables, se deben aplicar controles eficaces en el uso del sitio, incluida la prohibición de determinadas actividades y el condicionamiento de las permitidas. Esto significa que los administradores deben ser capaces de detectar posibles infracciones a través de la patrulla y la vigilancia y luego prevenir o enjuiciar los delitos.
El sistema de gobernanza más amplio debe poseer la capacidad y voluntad de apoyar la aplicación de estos controles a través de medios legales o consuetudinarios, incluida la imposición de sanciones apropiadas a los infractores. La aplicación y el cumplimiento de las leyes, reglamentos y controles al aprovechamiento del sitio deben hacerse cumplir de manera equitativa, sin favorecer a ningún individuo o grupo en particular. Las leyes, reglamentos y controles aplicados al sitio se comunican claramente con las partes interesadas, y toda reforma de tales restricciones se da a conocer a los afectados antes de su aplicación.
Cuando están permitidas, aquellas actividades en el área que suponen un acceso directo a los recursos, son compatibles con el logro de los objetivos y metas de conservación del área, los apoyan, satisfacen las necesidades del usuario y están debidamente reguladas. Cuando están permitidos, el turismo y el manejo de visitantes son compatibles con el logro de los objetivos y metas de conservación del área y los apoyan.
GESTIÓN DE ACTIVIDADES APROBADAS AL INTERIOR DEL SITIO
Las actividades aprobadas pueden incluir la recolección sostenible de recursos naturales dentro de lo permitido por la ley y de acuerdo con las restricciones y directrices contenidas en el plan de gestión del sitio u otras políticas. Esto podría incluir la pesca artesanal en las zonas correspondientes, la recolección de productos forestales no maderables y otros recursos de bajo nivel para el uso local. Incluiría además las investigaciones científicas aprobadas y demás actividades reguladas por medio de permisos.
GESTIÓN DE LOS VISITANTES Y EL TURISMO
Los servicios e instalaciones destinados al visitante cumplen con las normas de diseño, sostenibilidad ambiental y seguridad, y se adecuan al carácter, valores y uso del sitio. Los servicios de interpretación, educación e información al visitante satisfacen sus necesidades razonables y apoyan la gestión del sitio. Donde se permite el acceso, se ha tenido en cuenta el uso del área protegida por parte de personas con diversas capacidades físicas, por lo que se han considerado sus necesidades de manera adecuada, tomando en cuenta el contexto del área. Al interior del sitio, el sector turismo se gestiona como un apoyo al logro de los objetivos y metas del área protegida.
El monitoreo, la evaluación y el aprendizaje constituyen una base objetiva para identificar las medidas de éxito. Los programas de monitoreo y evaluación deben ser capaces de arrojar datos y/o información sobre
Según corresponda, se pueden determinar los umbrales por los cambios de los valores principales durante un período dado en comparación con los valores previstos en
ausencia del área protegida y conservada.
Los principales valores del sitio se han definido previamente en el Criterio 2.1. La definición de las «mediciones objetivas del éxito» en este Criterio 3.7 sirve de base para la posterior evaluación de los resultados de conservación tratada en el Componente 4.
Cada uno de los valores principales del sitio debe evaluarse con referencia a un umbral de desempeño como base para determinar el éxito de la conservación en relación con el valor correspondiente. Los umbrales serán absolutos rara vez, sino que pueden refinarse conforme mejore el conocimiento. Debe existir un proceso explícito para su revisión una vez recabada nueva información. Los umbrales no deben modificarse arbitrariamente para acomodarse los cambios en el desempeño de la administración.
Los umbrales se pueden establecer de muchas maneras, incluidos los valores tomados de fuentes científicas, la comparación con mediciones pasadas, los modelos ecológicos, los valores establecidos por la normatividad y/o el consenso entre expertos. En todos los casos, debe documentarse la justificación de haber seleccionado un umbral como parte del programa de monitoreo. Si la información científica necesaria para fijar los umbrales es insuficiente o inadecuada, la administración del sitio puede confiar en conceptos ecológicos generales, comparaciones con otros sistemas similares, opiniones expertas bien informadas o, en su defecto, el buen juicio de los administradores para estimar una «primera iteración creíble» de los umbrales.
The specific model for defining and measuring performance thresholds through the specification of ‘Conservation Targets’ and their associated key ecological attributes with acceptable ranges of variation for those attributes<sup>23</sup>, as described in Parrish et al.(2003) provides one acceptable methodology for meeting this Criterion. However, adoption of this specific methodology is not a requirement. Any approach that meets the requirements of the Criterion would also be acceptable. Development of thresholds is an inherent part of the site’s monitoring programme.
El área alcanza o supera los umbrales de desempeño en la
conservación de la naturaleza, de acuerdo con su categoría de gestión según la UICN.
En el concepto de la UICN sobre áreas protegidas, hablar de naturaleza es referirse siempre a la biodiversidad, a nivel genético, de especies y de ecosistemas. A menudo también es referirse a la geodiversidad, el relieve del terreno y otros valores naturales más amplios.
Los valores naturales y sus objetivos y metas correspondientes harán referencia a uno o más de los siguientes: (i) ecosistemas intactos (integridad ecológica); (ii) especies específicas; (iii) comunidades o hábitats ecológicos específicos; (iv) características ecológicas; (v) procesos ecológicos; (vi) características geológicas; y, (vii) rasgos paleontológicas (fósiles, etc.). Muchas áreas protegidas también se manejan por sus valores paisajísticos destacados y atractivos naturales, parte inherente de sus características ecológicas y geológicas, en cuyo contexto pueden evaluarse. Los umbrales de desempeño deben ser medibles y específicos al área protegida y al tipo de características que se miden. Véase en el Criterio 2.1 la determinación de los objetivos y metas de los valores naturales y en el Criterio 3.7 la elaboración de los umbrales.
Measurement of ecological outcomes must be appropriate to the ecological outcomes in question. For guidance on monitoring protected area goals and objectives, practitioners can refer to IUCN’s Protected Area Governance and Management<sup>24</sup>.
El logro de cada umbral del valor natural debe documentarse a través del programa de monitoreo establecido para el sitio. Siempre que sea posible, se deben establecer umbrales basados en la ciencia para cada uno de los valores naturales del sitio, a fin de poder evaluar sus condiciones como buenas, regulares o deficientes. Sin embargo, en muchos casos no es posible alcanzar los umbrales de cada valor nominado. En estos casos, debe emplearse la opinión de expertos y, cuando esté disponible, el conocimiento tradicional, a la hora de considerar las condiciones de los valores como buenas, regulares o deficientes. Estar en buenas condiciones significa que el valor natural se encuentra intacto, funcionando al nivel esperado para el tipo de ecosistema. Por ejemplo, una población de vida silvestre estaría alrededor de la capacidad de carga. Una condición regular plantea una cierta preocupación por el estado del valor natural deteriorado por alguna causa. Una condición deficiente indica que existe una gran preocupación con el estado del valor natural, que se encuentra funcionalmente deteriorado y puede estar en peligro.
Normalmente, un área en la Lista Verde debe tener todos sus recursos naturales en buenas condiciones. Se pueden otorgar excepciones para los valores naturales en estado regular si existe una buena explicación de las causas y un plan para restaurar tales condiciones a buenas
El monitoreo cuantitativo, basado en un método documentado, es el estándar aceptado, aunque la opinión de expertos y el conocimiento tradicional pueden aprovecharse según lo determine el EAGL. Se puede utilizar la opinión científica experta para evaluar las condiciones si existen motivos adecuados que justifiquen la falta de datos cuantitativos y si su campo de pericia resulta pertinente y aceptable para el EAGL. El conocimiento tradicional documentado sobre asuntos ecológicos también se puede emplear en el seguimiento del logro de los umbrales. Toda documentación debe ser aceptable para los Revisores.
El área mantiene y proporciona el valor de sus principales servicios ecosistémicos
Este Criterio mide los objetivos y metas fijadas en el Criterio 2.1 para los servicios ecosistémicos
Los administradores del sitio cuentan con diversas herramientas en línea para la evaluación de los servicios ecosistémicos.Véanse algunos ejemplos a continuación:
El cumplimiento del umbral de cada servicio ecosistémico debe documentarse a través del programa de monitoreo establecido para el sitio. El estándar aceptado es el monitoreo cuantitativo basado en un método documentado. Los umbrales deben usarse para establecer las condiciones –buenas, regulares o deficientes– del servicio ecosistémico. Se puede utilizar la opinión científica experta para evaluar las condiciones si existieran motivos por los que no se disponga de datos cuantitativos y si su campo de pericia resulta pertinente y aceptable para el EAGL. El conocimiento documentado tradicional en materia ecológica también se puede emplear en el seguimiento del logro de los umbrales. Toda documentación debe ser aceptable para los Revisores.
Se debe efectuar un reconocimiento ambiental para identificar posibles impactos en los valores ecológicos del sitio como resultado de la prestación de cada uno de los servicios ecológicos. Si dicho reconocimiento ambiental señala la posibilidad de una afectación relevante, se debe efectuar una evaluación ambiental completa de esos impactos.
Siempre que sea posible, se deben establecer umbrales basados en la ciencia para cada uno de los servicios ecosistémicos del sitio, a fin de poder evaluar sus condiciones como buenas, regulares o deficientes. Sin embargo, en muchos casos no es posible alcanzar los niveles del umbral de cada valor nominado. En estos casos, debe emplearse la opinión de expertos y, cuando esté disponible, el conocimiento tradicional a la hora de clasificar las condiciones de los servicios ecosistémicos como buenas, regulares o deficientes. Estar en buenas condiciones significa que el servicio ecosistémico se encuentra intacto en el ecosistema, por lo que se anticipa un flujo de beneficios sostenible. Por ejemplo, las plantas
medicinales se cosechan a un ritmo que no disminuye su población general en el sitio. Una condición regular plantea cierta inquietud respecto al estado del servicio ecosistémico, que por alguna razón se ve reducido o no es sostenible. Una condición deficiente indica una gran preocupación por el servicio ecosistémico que se encuentra funcionalmente deteriorado y podría estar en peligro de desaparecer en el futuro.
Normalmente en un sitio de la Lista Verde, debe estar en buenas condiciones cada uno de los servicios ecosistémicos identificados. Se pueden otorgar una excepción a un valor natural en condiciones regulares si existe una buena explicación de las causas y un plan para restaurar sus condiciones a buenas.
El área mantiene y posibilita la persistencia de los principales valores culturales relacionados
Este Criterio mide los objetivos y metas fijadas para los valores culturales en el Criterio 2.1.
Los valores culturales son aquellos beneficios no materiales que obtiene la gente de los ecosistemas a través del enriquecimiento espiritual, el desarrollo cognitivo, la reflexión y la experiencia estética, incluida la identidad y sentido cultural, los sistemas de conocimiento, las relaciones sociales y los valores estéticos.
Es posible un abanico de valores culturales, incluida la conservación del patrimonio construido, la protección y el acceso a sitios sagrados y la posibilidad de practicar tradiciones culturales. Los sistemas de medición deben ajustarse al valor que se trate. En el caso del patrimonio construido, se deben evaluar las condiciones de la estructura u objeto. Para otros valores culturales, los sistemas de medición y los umbrales deben establecerse en colaboración con las personas y comunidades que posean dicho valor cultural.
La evaluación de los valores culturales en comparación con los umbrales también debe hacerse en conjunto con aquellas personas y comunidades que posean dichos valores. Otros valores culturales deben ser calificados como buenos, regulares o deficientes de acuerdo con una evaluación colectiva que incluya la participación acertada de aquellas personas y grupos que mantienen esos valores culturales. La calificación de las condiciones de los valores culturales debe ser transparente, documentada y fundamentada.
1 http://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_en.pdf
11 https://www.iucn.org/theme/protected-areas/about/protected-area-categories
3 http://cmsdata.iucn.org/downloads/governance_of_protected_areas_from_understanding_to_action.pdf. Borrini-Feyerabend, G., N. Dudley, T. Jaeger, B. Lassen, N. Pathak Broome, A. Phillips y T. Sandwith (2013). Governance of Protected Areas: De la comprensión a la acción. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 20, Gland, Suiza: UICN. xvi + 124pp.
13 Woodley, Stephen. 2010. Ecological Integrity: A Framework for Ecosystem Based Management. Chapter 3 in: Cole, David N and Yung, Laurie (eds.), 2010. Beyond Naturalness: Rethinking Park and Wilderness Stewardshipin an Era of Rapid Change. Island Press. 304 pp.
14 Borrini-Feyerabend, G., N. Dudley, T. Jaeger, B. Lassen, N. Pathak Broome, A. Phillips y T. Sandwith (2013). Governance of Protected Areas: De la comprensión a la acción. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 20, Gland, Suiza: UICN. xvi + 124pp.
15 https://www.iucn.org/resources/project-management-tools/environmental-and-social-management-system
16 Dudley, N. (Editor) (2008). Guidelines for Applying Protected Area Management Categories. Gland, Suiza: UICN. x + 86pp.CON Stolton, S., P. Shadie y N. Dudley (2013). IUCN WCPA Best Practice Guidance on Recognising Protected Areas and Assigning Management Categories and Governance Types, Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 21, Gland, Switzerland: IUCN.
17 https://www.iucn.org/theme/protected-areas/about/protected-areas-categories
18 https://www.iucn.org/resources/project-management-tools/environmental-and-social-management-system
19 http://www.iucnredlist.org/technical-documents/classification-schemes/threats-classification-scheme
20 Hockings, M., Stolton, S., Leverington, F., Dudley, N. y Courrau, J. (2006). Evaluating Effectiveness: Marco para evaluar la eficacia de la ordenación de las Áreas Protegidas. 2ª edición. UICN, Gland, Suiza y Cambridge, Reino Unido. xiv + 105 pp.
21 Hopkins, A., McKellar, R., Worboys, G. L., y Good, R. (2015) 'Climate change and protected areas', en G. L. Worboys, M. Lockwood, A. Kothari, S. Feary e I. Pulsford (eds) Protected Area Governance and Management, pp. 495-530, ANU Press, Canberra.
22 Gross, John E., Woodley, Stephen, Welling, Leigh A., and Watson, James E.M. (eds.) (2016). Adapting to Climate Change: Guidance for protected area managers and planners. Best Practice Protected Area Guidelines Series No. 24, Gland, Switzerland: IUCN. xviii + 129 pp.
23 https://academic.oup.com/bioscience/article/53/9/851-860/31160438
24 http://press.anu.edu.au/?p=312491: G. L. Worboys, M. Lockwood, A. Kothari, S. Feary e I. Pulsford (eds) (2015) Protected Area Governance and Management, ANU Press, Canberra.
25 http://wwf.panda.org/wwf_news/?174401/PABATru
26 http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2212041613000417:
27 http://www.naturalcapitalproject.org/invest
28 https://ebmtoolsdatabase.org/tool/costing-nature-coting-nature